A diferencia de las hortalizas, las frutas
obedecen en su clasificación tanto a criterios botánicos como
culturales, para conformar un grupo de especies generalmente arbóreas o
arbustivas cuyos frutos se consumen frescos, procesados o preparados en
jugos o mezclas con otros productos.
A semejanza de la hortalizas su cultivo
es intensivo en mano de obra de tal forma que cada planta recibe
cuidados individuales a lo largo de su ciclo productivo. El fruto como
tal es el ovario fecundado o no, desarrollado y consumido en distintos
grados de maduración y generalmente jugosos, dulces y acidulados.